Mensaje del Señor Arzobispo Mons. Oscar Julio Vian Morales, sdb

Quinto Domingo de Pascua, 14 de mayo de 2017

Mensaje del Señor Arzobispo Mons. Oscar Julio Vian Morales, sdb

Estimados hermanos y hermanas en el Señor:

 

Ya hemos llegado al quinto domingo de Pascua y nos encontramos en un contexto de llamada, la Liturgia de la Palabra nos muestra en la primera lectura la vocación de los Apóstoles, la elección de los primeros diáconos dispuestos al servicio.

El Evangelio de san Juan empieza a hacernos referencia de los acontecimientos que están por venir, y en este clima de despedida, Jesús afirma a sus discípulos en la fe y en el amor.

 

Como cristianos católicos hemos de caracterizarnos por orar y actualizar cada vez más el anuncio de esperanza del Resucitado. Pero algo muy importante es, no perder de vista que nuestra vida y nuestras obras deben estar  fundamentadas sobre la piedra viva,  que es Cristo mismo, siendo así el cimiento de nuestra fe, estamos llamados todos a ser piedras vivas, siempre con disponibilidad de servicio y entrega.

 

Esto nos remite a concebir que la Iglesia debe ser siempre servidora de todos; los que pertenecemos a ella, debemos actuar como modelo de entrega, tal como lo hizo el mismo Cristo;  y lo más importante dentro del servició es sabernos guiados y amados por Dios, esto en referencia a sentirnos siempre elegidos para el servicio del Reino. De la misma manera las lecturas nos muestran la vocación de los apóstoles en todo su esplendor, y esto nos ayuda a reconocer la necesidad de administrar y velar por todos los servicios dentro de la Iglesia, aunque muchas veces algunos puedan parecernos no significativos. Es importante entonces, que reconozcamos la importancia de fortalecer la renovación de dos elementos esenciales en la vida de la Iglesia: la oración y la predicación.

 

En el texto del Evangelio, Jesús invita a sus apóstoles a no perder la calma, a mantenerse siempre en paz; y esta invitación se extiende hasta nuestros días, aprovechemos este tiempo para contemplar aquellas hermosas palabras del Maestro: “Yo soy el camino, la verdad y la vida”, ante esto hemos de interpelarnos si Cristo es realmente nuestro Camino, o si la circunstancias de la vida, muchas veces difíciles, nos han hecho tomar otros senderos equívocos en los que  no se ve fácilmente la salida, o peor aún, que no tienen salida. ¿Será que realmente nos dejamos iluminar por su Verdad? o es que la buscamos en otros falsos profetas, que solamente nos engañan y nos confunden.

 

Queridos hermanos, pongamos toda nuestra confianza en aquel que es la Vida, busquemos siempre el camino correcto para alcanzar nuestra  meta, que es la casa del Padre, sigamos las huellas de Jesús para que podamos creer en la verdad de sus enseñanzas.

 

Los exhorto a no perder la paz, no estamos solos, el Señor nos manifiesta siempre su ternura y su cuidado, su amor de Padre nos acompaña siempre.

 

Con mi aprecio de padre y pastor, les deseo un feliz día del Señor.

 

+ Oscar Julio Vian Morales, sdb

Arzobispo Metropolitano de Santiago de Guatemala