Mensaje del Señor Arzobispo Mons. Oscar Julio Vian Morales, sdb

 Mensaje del Señor Arzobispo Mons. Oscar Julio Vian Morales, sdb

Hermanos y hermanas en el Señor:

 

Con alegría nos encontramos ya en el cuarto domingo de Pascua, el domingo del Buen Pastor, día en que la Iglesia nos invita a unirnos a la Jornada Mundial de Oración  por las Vocaciones.

Es importante que en todas las comunidades parroquiales oremos constantemente por el aumento de las vocaciones sacerdotales y religiosas en nuestra Arquidiócesis, para que Cristo, Buen Pastor, nos conceda pastores según su corazón.

El mensaje de nosotros los cristianos en el tiempo de Pascua, ha de persistir como la luz que viene de nuestro Pastor, quien nos da vida y alegría en los corazones. Sin embargo hemos de estar conscientes de vivir en un constante arrepentimiento, alertas como nuevas generaciones para alcanzar la salvación.

 

Hoy recibimos la exhortación de ser libres en medio de nuestros ambientes, puesto que actualmente hay muchas voces de falsos pastores que quieren guiarnos por caminos equivocados.  Hay varias propuestas de una aparente libertad, las cuales solo nos conducen al camino de la esclavitud y de la muerte; es decir, son voces que manifiestan solamente falsedades que buscan confundir el Evangelio con particularidades solamente a su conveniencia e interés.

En la Liturgia de la Palabra encontramos un llamado a estar siempre con los oídos atentos a la voz del Buen Pastor, de nuestro verdadero Pastor, y no dejarnos confundir por esas falsedades. Dejemos actuar en nuestra vida las palabras del mismo Maestro que nos dice: "Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia" (Jn 10,10). Es Jesús quien camina delante y conoce a sus ovejas, se interesa por cada uno con amor, con preocupación, nunca trata a la gente con generalidades, sino a cada uno en particular.

En la riqueza plasmada en la Sagrada Escritura,  encontramos las dos figuras que nos muestra el Evangelio: puerta y pastor; las cuales nos expresan tanto la función salvadora como mediadora de Jesús.  El Señor se hace ver como servidor sacrificado que da la vida por nosotros sus ovejas, puesto que Jesús es el único mediador entre Dios y los hombres (Cfr. 1 Tm 2. 5); sólo a través de Él la vida y la luz llegan a los hombres, y de la misma manera los hombres llegan a la salvación y al Padre.

Vivamos siempre atentos a la voz de nuestro Pastor; no nos dejemos confundir por las voces del mundo que solamente quieren confundirnos con falsos ídolos,  que nuestro guía sea siempre Jesucristo.

Con mi atento saludo, les deseo a todos un feliz domingo,

 

+ Oscar Julio Vian Morales, sdb

Arzobispo Metropolitano de Santiago de Guatemala