Mensaje del Señor Arzobispo Mons. Oscar Julio Vian Morales, sdb

Sexto Domingo del Tiempo Ordinario

Mensaje del Señor Arzobispo Mons. Oscar Julio Vian Morales, sdb

12 de febrero de 2017

 

Hermanos y hermanas en el Señor:

 

Una vez más nos reunimos para celebrar el misterio pascual de Cristo, que no vino a abolir la ley del Antiguo Testamento sino a darle cumplimiento, todo se cumple en Él.

Vemos en muchos textos cómo Jesucristo, para dar cumplimiento, presenta la ley antigua en una nueva forma que sorprende a muchos por su novedad y exigencia.

La Liturgia de la palabra nos habla del cumplimiento de la ley que Dios ha dado a su pueblo para que vivan en paz y con libertad. Nos  afirma que Jesucristo  vino a darle plenitud; esto completado con el envío del Espíritu Santo, que grabará la ley en el corazón de los creyentes. Con la ayuda del Espíritu se podrá aceptar la ley como vivencia interior; la ley promulgada por Cristo es una ley de amor que nos lleva a vivir en santidad.

 

El cumplimiento perfecto de la Ley, es obra del divino Legislador, que nació sometido a la Ley en la persona del Hijo, Cristo, que con su vida, con sus enseñanzas y con su sacrificio en la cruz, cumplió con la ley, nos enseño a amar y a perdonar. No se trata de un simple reconocimiento y cumplimiento externo, la ley del Señor debe estar siempre presente en nuestro corazón, se debe cumplir en nuestro diario vivir, Dios quiere que nos amemos, que nos respetemos, que nos ayudemos mutuamente, que hablemos siempre con el lenguaje del amor.

 

De esta manera, nos encontramos hoy con una lección de obediencia, Dios nos ha dado sus mandamientos para que nos conduzcan  al camino de la salvación, debemos  obedecer a los planes de Dios, actuar con fidelidad y amor, para que su voluntad se manifieste constantemente en nuestra vida.

 

Una enseñanza hermosa que encontramos en Jesús es la posición del precepto del amor como el centro de toda la Ley, que a su vez desarrolla exigencias radicales. En el momento de ampliar y perfeccionar la ley del Antiguo Testamento, nos manda amar a amigos y enemigos, lo cual es una urgencia en nuestro tiempo y en nuestra sociedad, recuperar el sentido pleno de la fraternidad,  amarnos unos con los otros; ahora más que nunca necesitamos erradicar los tiempos difíciles de violencia, corrupción y escándalos públicos. Es tiempo de vivir como hermanos e hijos de un mismo Dios

 

Pidámosle a nuestra Madre la Virgen María, que nos ayude a cumplir los mandatos del Señor, que con su gracia podamos ser auténticos cristianos, fieles y coherentes con nuestra fe.

 

Con mi atento saludo y bendición,

 


+ Oscar Julio Vian Morales, sdb

Arzobispo Metropolitano de Santiago de Guatemala