Mensaje del Señor Arzobispo Mons. Oscar Julio Vian Morales, sdb

Quinto Domingo del Tiempo Ordinario, 05 de Febrero, 2017

Mensaje del Señor Arzobispo Mons. Oscar Julio Vian Morales, sdb

Queridos hermanos y hermanas en el Señor:

 

El domingo es el día de la resurrección; los cristianos católicos nos acercamos con júbilo al encuentro del Señor, porque venimos para celebrar la vida y  recibir la vida de Cristo resucitado.

La liturgia de la palabra nos presenta hoy el tema de la luz; el profeta Isaías nos dice que nuestra obscuridad se volverá luz cuando abramos nuestro corazón y practiquemos la misericordia. San Pablo, en la segunda lectura, nos habla de una caridad que nos debe llevar a anunciar a Cristo crucificado como nuestra luz.

 

En el Evangelio, Jesús llama a sus discípulos a ser sal de la tierra y luz del mundo; y ese llamado sigue resonando en nuestros días, Jesús nos pide que seamos luz en medio de tantas tinieblas provocadas por la violencia, la indiferencia, las injusticias y tantas otras situaciones que opacan nuestra propia vida y la de tantos hermanos y hermanas nuestras que son víctimas del hambre y de la opresión, causados por la enfermedad interminable de la corrupción que a diario se vive en distintos ambientes de nuestra sociedad guatemalteca.

 

Todos como cristianos, estamos llamados a transformar el mundo, empezando por nuestra propia familia, todos debemos ser portadores de la luz y del sabor de Cristo, nuestra luz debe alumbrar aún a los más alejados de la fe; como sal de la tierra tenemos que ponerle sabor a nuestra vida y a la vida de los demás; nuestras obras hechas en la verdad y en la caridad son la luz que desde lo alto han de iluminar a todos, de manera especial a los de la casa, que son los primeros a quienes nos toca transformar.

 

Actualmente pareciera que hay más oscuridad en nuestros ambientes; ante tantas dificultades agobiantes, persiste muchas veces un desaliento, hemos llegado a creer  que la suerte del perverso es igual o mejor  que la del justo; sin embargo, la Palabra de Dios nos dice lo contrario e ilumina nuestro pensar y actuar, Jesús nos llama a ser luz, nos hace la invitación a anunciar con fuerza la Buena Nueva.

 

Los exhorto a vivir siempre en constante fraternidad, a mostrar  al Dios del amor y de la misericordia; todos estamos llamados a tener la identidad de discípulos fieles y coherentes. Actuemos siempre con responsabilidad, fortalezcamos nuestra fe, porque si la sal se desvirtúa ¿con qué se le devolverá el sabor?

 

Que María nuestra Madre, fiel reflejo de la verdadera luz del mundo, nos ayude a ser fieles discípulos y testigos del Evangelio de su Hijo Jesús.

 

Les deseo a todos un feliz día del Señor,

 

+ Oscar Julio Vian Morales, sdb

Arzobispo Metropolitano de Santiago de Guatemala