Mensaje del señor Arzobispo Mons. Oscar Julio Vian Morales, sdb

IV domingo del tiempo de Adviento

Mensaje del señor Arzobispo Mons. Oscar Julio Vian Morales, sdb

24 de diciembre de 2017

 

Hermanos y hermanas en el Señor:

Estamos a las puertas de celebrar la Solemnidad del Nacimiento de Jesús; el tiempo de espera y preparación está por concluir.

El Evangelio de hoy centra su atención en el papel importantísimo de María, la mujer que dijo sí al proyecto de salvación de Dios.  María es por excelencia el modelo para acercarnos a Dios y encontrar en su Palabra  la voluntad para nuestra vida.

 

El ángel saludó a la Virgen María diciéndole “Alégrate”, y esa también es una invitación para nosotros, que nos alegremos porque el Señor está cerca.  Con frecuencia nos sentimos tristes y atribulados por las dificultades, pero Jesús es la Buena Noticia, Jesús es la Navidad, y por eso debemos estar alegres, y hacer que se nos note esa alegría.

 

No podemos ser cristianos apagados, pues nuestra fe, no es una fe muerta.  Debemos demostrar que en nuestra Iglesia estamos vivos y vivimos como hermanos, porque el Señor está con nosotros, como el ángel le recuerda a María; pero esa alegría sólo puede manifestarse si amamos, si perdonamos, si hacemos de nuestra vida un espacio adecuado para que Jesús nazca y permanezca en nuestro corazón.

En María, el ángel nos pide también a nosotros que no tengamos miedo, pues muchas veces el miedo hace que paralicemos el seguimiento de Jesús.  Los miedos nos hacen indiferentes ante las crisis de la  sociedad actual.  Como verdaderos cristianos, nuestra tarea es encender en nosotros mismos y en los demás,  la fe en Jesús que llega para salvarnos y nos invita a cambiar de vida. Solamente convertidos, el Señor nos dirá también a nosotros, alégrense llenos de gracia, porque conocemos realmente que Dios nace por nosotros y en nosotros.

 

Celebremos bien la Navidad, reunámonos en familia, participemos en la celebración de la Eucaristía,  recemos junto al pesebre y contemplemos el amor, la humildad, y la unidad que allí se nos muestra, cantemos los villancicos, démonos un abrazo fraterno y sincero.

 

Son muchos los medios que podemos tener para celebrar bien la Navidad.  Pero lo más importante es que tengamos el corazón dispuesto, abierto y agradecido, para encontrarnos con el Niño Jesús que nace por amor, y que quiere poner su morada en cada uno de nosotros.

 

No dejemos que nos roben la verdadera Navidad.

 

Reciban mi saludo, y mi deseo de una Feliz Navidad,

 

+ Oscar Julio Vian Morales, sdb

Arzobispo Metropolitano de Santiago de Guatemala