Mensaje del señor Arzobispo Mons. Oscar Julio Vian Morales, sdb

III Domingo de Adviento - 17 de diciembre de 2017

Mensaje del señor Arzobispo Mons. Oscar Julio Vian Morales, sdb

Hermanos y hermanas en el Señor:

 

Estamos en el tercer domingo de Adviento, el domingo de la Alegría.  Vamos preparando durante este tiempo nuestro corazón, para la llegada de Jesús a nuestra vida, cada vez estamos más cerca de contemplar el misterio del nacimiento del Salvador,

y esta espera hace que nuestra esperanza tenga un tono distinto, más cercano a la claridad del Señor, que vendrá en su segunda venida, pero que llega cada día a nuestra vida, y de manera especial en la Navidad.

 

El profeta Isaías nos indica que, la misión de todos los que creemos en el Señor, es anunciar la Buena Noticia de esperanza a los pobres.  El consuelo inunda los corazones a pesar de las dificultades de la vida.  Es un tiempo de perdón y de alegría para todos los bautizados, pues la transformación del mundo depende de la llegada del Salvador, pero también de nuestras buenas acciones, que ayudarán a proclamar el “año de gracia del Señor” que el profeta nos anuncia.

 

Desde el bautismo hemos sido revestidos con un traje de salvación y de justicia, depende de nosotros transformar nuestra sociedad guatemalteca, viviendo  este adviento como verdaderos cristianos, anunciando con nuestras obras la llegada del Señor.

 

San Pablo nos enseña a ser obedientes con el Señor.  Es importante buscar la voluntad de Dios cada día de nuestra vida.  Estamos llamados a vivir alegres, confiados en la ayuda divina, de oración y de acción de gracias. Para nosotros no debe existir nada en la vida que no tenga relación con Jesús.  Hasta las más duras dificultades de la vida deben estar cargadas de esperanza, de gratitud y confianza, puesto que el Espíritu Santo actúa de formas misteriosas, y en la prueba nos descubre lo bueno que tiene para nosotros, llamándonos a vivir una vida santa.

 

Una de las figuras importantes de este adviento es Juan el Bautista, “la voz que grita en el desierto: enderecen el camino del Señor”.   Al igual que él, estamos llamados a anunciar y a preparar el camino del Señor, a ser testigos de Jesús en medio de esta sociedad convulsionada. Debemos llevar a todos hacia Cristo con nuestras buenas obras.  Muchos pensaban que Juan el Bautista era el salvador, pero él mismo con sus obras anunciaba la llegada de Jesús.  Juan no era la luz, pero la anunciaba con su predicación y con alegría. Y no dejó de hacer lo que le tocaba, preparar a los demás para encontrarse con Jesús. Seamos siempre mensajeros alegres de Jesús que llega en Navidad.

 

Preparemos nuestras casas, pero preparemos también nuestro corazón para recibir el Señor con alegría.

 

Reciban con aprecio, mi saludo y bendición,

 

+ Oscar Julio Vian Morales, sdb

Arzobispo Metropolitano de Santiago de Guatemala