Mensaje del señor Arzobispo Mons. Oscar Julio Vian Morales, sdb

XXXII Domingo del Tiempo Ordinario

Mensaje del señor Arzobispo Mons. Oscar Julio Vian Morales, sdb

12 de noviembre de 2017


Hermanos y hermanas en el Señor:

 

El domingo nos recuerda, en la sucesión semanal del tiempo, el día de la resurrección de Cristo. Es el día de la evocación adoradora y agradecida del primer día del mundo y a la vez la prefiguración, en la esperanza activa, del « último día », cuando Cristo vendrá en su gloria y « hará un mundo nuevo » (DD 1).

En las proximidades del final del año Litúrgico, la Palabra de Dios nos hace volver la mirada al final de nuestro tiempo y al regreso glorioso de Jesucristo.  Tras el mensaje que recibimos por medio de las parábolas, está una invitación esperanzadora,  para que vivamos  con la mirada puesta en el encuentro definitivo con el Señor.

 

Las lecturas de hoy nos invitan a estar siempre atentos, para no caer en el sueño de la desilusión y el desaliento.  Jesús nos llama a estar preparados, que significa: cuidar nuestra fe y nuestra esperanza.  Debemos estar siempre vigilantes contra las tentaciones del mundo, que buscan apagar nuestra fe.  Sean sobrios y estén vigilantes, porque su enemigo, el diablo, ronda como león rugiente buscando a quién devorar" (1 Pe 5,8).

 

En la parábola que hoy escuchamos en el Evangelio, las jóvenes descuidadas representan a todos aquellos cristianos  descuidados y perezosos, cuya lámpara se va apagando poco a poco, pues no la alimentan con el aceite de la Palabra, que renueva nuestra fe y nuestra vida.

 

La imprudencia de lo cotidiano muchas veces nos trae grandes problemas personales, pero también nuestra imprudencia espiritual nos aleja del camino de la salvación; si descuidamos nuestra participación en la Eucaristía, si nos alejamos de los Sacramentos, y no somos asiduos en la Oración, nuestra lámpara puede apagarse.

 

Las jóvenes previsoras son el modelo de todo buen discípulo de Cristo, que se preocupa por mantener encendida su lámpara,  alimentándola con el aceite de la oración, de los Sacramentos, y de la caridad.  Debemos preocuparnos por vivir en santidad, por agradar a Dios con nuestras obras.

 

Pidamos la intercesión maternal de la Virgen María, para estar siempre atentos y vigilantes, y que no nos falte nunca la prudencia y la sabiduría que viene de Dios.

 

Reciban con afecto mi saludo y bendición,

 

+ Oscar Julio Vian Morales, sdb

Arzobispo Metropolitano de Santiago de Guatemala