Mensaje del señor Arzobispo Mons. Oscar Julio Vian Morales, sdb

XXX domingo del tiempo Ordinario

Mensaje del señor Arzobispo Mons. Oscar Julio Vian Morales, sdb

29 de octubre de 2017

 

Queridos hermanos y hermanas en el Señor:

 

La liturgia de este domingo nos introduce en el centro de la vida cristiana y en el fundamento de toda la ley y los profetas: me refiero al mandamiento del amor a Dios y a nuestro prójimo.

La primera lectura tomada del libro del Éxodo nos da a conocer, de acuerdo al pensamiento  de Dios, como debemos actuar frente a nuestro prójimo, especialmente con los desvalidos, los extranjeros, y los más necesitados. Aquellos a quienes nadie defiende, y que son para el Señor no solo sus protegidos, sino los más amados.

 

El amor es un tema muy importante como sustento de la ley; pero alcanza su fuerza singular y se hace centro de nuestra vida a través de las enseñanzas y del testimonio de Jesús.

 

En la respuesta al fariseo, se pone de manifiesto que los dos mandamientos, el del amor a Dios y el amor al prójimo, dependen uno del otro. Pero el Señor los hace uno solo, y testifica que ambos sostienen toda la ley.

 

Como cristianos sabemos que no podemos amar a Dios sin amar al prójimo, y que en este mandato se encuentra el fundamento de la vida auténticamente cristiana.  Nuestra misión es transformar nuestra sociedad  por medio del amor sin reservas.

 

Que nuestra Madre la Virgen María, nos ayude a no separar nunca el amor a Dios y el amor al prójimo, y que seamos siempre discípulos y misioneros de su amor.

 

CELEBRACIÓN DE TODOS LOS SANTOS Y LOS FIELES DIFUNTOS:

 

El próximo miércoles, celebraremos la Solemnidad de Todos los Santos, y el jueves recordaremos  nuestros fieles difuntos. Una celebración cristiana tan sentida y arraigada en nuestra Guatemala.

 

En esta solemnidad la Iglesia celebra a todos los santos, no únicamente a los que aparecen en el calendario litúrgico, cuya fiesta celebramos a lo largo del año; celebramos sobre todo, a los santos desconocidos, a los santos que se han forjado en nuestras familias, en nuestros pueblos, en nuestros lugares de trabajo; sin duda alguna que entre los santos que celebramos el 1 de noviembre, están también algunos de nuestros familiares, amigos o conocidos, que fascinados por la belleza de Dios, fueron  transformando su vida, en el amor y en el servicio, y gozan ya de la felicidad eterna.

 

Los fieles difuntos son las almas que han sido fieles a Dios durante su vida terrena.  Recordar a nuestros seres queridos, que ya son difuntos, nos debe llevar a reflexionar que la muerte es un momento imprescindible en la vida del hombre, es el paso de la vida temporal a la vida eterna y definitiva.

 

En este día tan especial, recordemos a nuestros seres queridos que se nos han adelantado a la Casa del Padre; junto a nuestras ofrendas florales, elevemos también nuestras plegarias, por el descanso eterno y la purificación y alivio de su alma.

 

Invoquemos la intercesión de la multitud de los santos y santas, para que nosotros sigamos su ejemplo e irradiemos al mundo con la luz de Cristo.

 

Recordemos  a nuestros difuntos con respeto, no permitamos que esta celebración se convierta en una actividad de miedo y de terror, que lo único que busca es arrebatarnos la fe en Cristo.

 

Reciban con afecto, mi saludo y bendición,

 

 

+ Oscar Julio Vian Morales, sdb

Arzobispo Metropolitano de Santiago de Guatemala