Mensaje del señor Arzobispo Mons. Oscar Julio Vian Morales, sdb

XXVII Domingo del Tiempo Ordinario

Mensaje del señor Arzobispo Mons. Oscar Julio Vian Morales, sdb

8 de octubre de 2017


Queridos hermanos y hermanas:

 

Una vez más nos reunimos para  celebrar el día del Señor, y por excelencia, el Sacramento de la Eucaristía, que es la fuente de donde nace todo auténtico camino de fe, de comunión y de testimonio.  Por eso en este día, nos reunimos para vivir en plenitud el encuentro con Cristo resucitado.

En la liturgia de la Palabra de este domingo, el tema común es la viña, que está constituida por el pueblo de Dios, que es la Iglesia, tanto en aspecto comunitario como personal.

 

En la primera lectura, por boca del profeta Isaías, el Señor manifiesta su inmenso amor por el pueblo al que compara con una viña, a la que cuida con amor predilecto,   y de la que sólo recibe frutos amargos.  San Pablo nos explica cual es la naturaleza de este fruto; y en el Evangelio, Jesús nos enseña que la viña nueva somos nosotros, miembros del nuevo pueblo de Dios, de la nueva alianza.

 

Todos estamos llamados a trabajar en la viña del Señor, para que se cumpla con la misión de ser en “Cristo, luz de los pueblos”(L.G.1), trabajar fuertemente para formar una comunidad verdaderamente cristiana, por medio de la verdad y el amor.

 

Tristemente, como trabajadores de la viña del Señor, nosotros también entregamos frutos amargos al dueño de la viña; a pesar de las constantes enseñanzas que recibimos, muchas veces no reconocemos a Jesús como el dueño de la viña, somos indiferentes y malos viñadores.

 

No hagamos oídos sordos a lo que Dios quiere de nosotros, Él nos exige la fecundidad de la vida, seamos capaces de producir abundantes frutos de evangelización y esperanza, renunciemos a todo lo que no nos deja ser fieles servidores, que en nuestro corazón vaya resurgiendo el deseo de germinar en nuestra fe y hacer germinar la fe de los demás.

 

Busquemos siempre imitar las cualidades de Dios que nos muestra el Evangelio de hoy: la bondad y la paciencia, y ante todo, que Dios permanezca siempre como nuestra mayor prioridad.

 

Tengan siempre presente que “por sus frutos los conocerán”(Mt 7,20); y para que podamos dar buenos y abundantes frutos, necesitamos ser una Iglesia más unida, más humana, más llena de amor.

 

Pidamos la intercesión de nuestra Madre la Virgen María, para que nos ayude a ser buenos viñadores, que actuemos siempre con perseverancia y fidelidad al único y verdadero dueño de la viña.

 

Que el Señor los bendiga, y que tengan todos un feliz domingo.

 

+ Oscar Julio Vian Morales, sdb

Arzobispo Metropolitano de Santiago de Guatemala