Mensaje del señor Arzobispo Mons. Oscar Julio Vian Morales, sdb

XXVI domingo del Tiempo Ordinario

Mensaje del señor Arzobispo Mons. Oscar Julio Vian Morales, sdb

1 de octubre de 2017

 

Queridos hermanos y hermanas:

 

Una vez más el Señor se dirige a nosotros para enseñarnos sobre el Reino de Dios, y ahora lo hace por medio de la parábola de los dos hijos, el primero que promete obedecer a su padre pero no cumple, y el segundo que se niega a obedecer pero luego se arrepiente y cumple.

El texto del Evangelio nos sitúa  en la fidelidad que debemos tener a Dios nuestro Padre, siendo coherentes con lo que pensamos, decimos y hacemos.  La fidelidad significa que debemos permanecer siempre firmes en nuestra fe, a pesar de las falsas convicciones que el mundo moderno nos presenta.

 

La voluntad del Señor no se cumple  con palabras, sino con hechos; para alcanzar la salvación y entrar al Reino de los Cielos, no cuentan las intenciones, sino la realidad de nuestra vida y de nuestras obras.

 

El eco de las enseñanzas de Jesús debe resonar en nosotros, no basta decir Señor, Señor.  El verdadero Evangelio de Jesús no se anuncia solamente con palabras, pues aunque son necesarias, lo que más convence es el testimonio de vida auténticamente cristiana.

 

Estemos alertas para no caer en la incoherencia de nuestros actos; pues muchas veces decimos que somos cristianos católicos, por el simple hecho de colaborar en un servicio de nuestra parroquia, pero nuestra forma de actuar dice lo contrario y deja mucho que desear. Cuántos participamos frecuentemente de la Eucaristía y otros actos de piedad popular, pero queremos llevar una vida cristiana a nuestra conveniencia, queremos vivir  una “religión a la carta”, escojo lo que me conviene y dejo lo que no me gusta.  Muchas veces nos expresamos con palabras muy bonitas, hablamos maravillas del Evangelio, pero no somos capaces de encarnarlas en nuestra propia vida.

 

Hermanos y hermanas, debemos asumir con responsabilidad nuestra condición de cristianos católicos, basta ya de ser cristianos a medias, que le decimos sí al Señor con nuestras palabras,  pero con nuestras actitudes demostramos lo contrario.

 

¿De qué sirve, hermanos míos, que alguien diga: “Tengo fe”, si no tiene obras? ¿Acaso podrá salvarle la fe? (Sant. 2, 14)

 

En este mes que celebramos a nuestra Señora del Rosario, patrona de Guatemala, pidámosle que nos ayude a ser cristianos auténticos y comprometidos, a seguir en nuestra vida diaria el ejemplo de su Hijo Jesús, y a creer en Él como nuestro salvador y Señor.

 

Reciban con afecto, mi saludo y bendición,

 

 

+ Oscar Julio Vian Morales, sdb

Arzobispo Metropolitano de Santiago de Guatemala