Mensaje del Señor Arzobispo Mons. Oscar Julio Vian Morales, sdb

XXIII domingo del Tiempo Ordinario

Mensaje del Señor Arzobispo Mons. Oscar Julio Vian Morales, sdb

10 de septiembre de 2017


Hermanos y hermanas en el Señor:

 

Una vez más nos reunimos para celebrar y compartir el pan de la Palabra y la Eucaristía. El Papa Francisco nos enseña, que “Quien celebra la Eucaristía, no lo hace porque sea mejor que los demás, sino porque se reconoce necesitado de la misericordia de Dios”.

Los textos de la liturgia de este domingo, nos recuerdan que el amor es la plenitud de la ley; como centro del mensaje, el Señor nos hace la invitación de vivir en un clima de amor mutuo y de corrección fraterna, pues el deber de la corrección es relativo a la caridad  que debemos tener con nuestros hermanos.

 

Vivimos en un mundo lleno de odio y de rencor, la soberbia  corroe nuestro corazón y nuestra vida, los conflictos familiares y sociales nos dividen y nos hacen perder la paz y la alegría, nos alejan cada vez más del camino de la santidad.

 

El Señor nos pide hoy que no dejemos que alguno de nuestros hermanos se pierda sin reprenderlo y sin ayudarlo a retomar el camino del bien. Debemos romper con el individualismo, aprender a ayudar a nuestro hermano caído, sentir responsabilidad por el bien común.  Pues si Cristo entregó su propia vida para salvarnos del pecado y la condenación, nosotros que somos sus discípulos, no podemos pasar indiferentes ante el pecado de nuestro hermano, no podemos quedarnos tranquilos, viendo que un hermano nuestro se pierde en el estado de condenación.

 

Ciertamente, muchas veces resulta difícil tratar de corregir a un hermano, y ante tal situación el mismo Jesús nos pide hacerlo con caridad, con amabilidad, con sentimiento de amor profundo.

 

Jesús agrega otra acción hecha en la tierra que trasciende hasta el cielo, y es la oración comunitaria; el Padre, rico en amor y misericordia, concede a su pueblo todo cuanto le pide, teniendo como única condición estar configurados con Cristo, a quien el Padre siempre escucha; no olvidemos la promesa que nos ha hecho: “donde dos o tres están reunidos en mi nombre, ahí estoy yo en medio de ellos”

 

NUESTRA FIESTA DE INDEPENDENCIA:

 

Estamos próximos a celebrar el aniversario 196 de  Independencia Patria.

 

Nuestra patria es como una buena madre a la que todos los guatemaltecos y guatemaltecas debemos cuidar con inmenso cariño. Nuestra bella Guatemala aunque golpeada por las distintas crisis que ensombrecen su desarrollo, sigue siendo para nosotros nuestro hogar; un lugar en el que todos debemos aprender a vivir en auténtica fraternidad. Por eso los exhorto a propiciar siempre la reconciliación por medio del perdón, que nos permita vivir en un clima de verdadera paz y libertad.

 

Que Dios  bendiga y proteja a nuestra  Patria, nos bendiga a todos nosotros; y que nuestra señora la Virgen del Rosario, como buena  madre, nos cuide y nos ampare siempre.

 

Con mi atento saludo,

 

+ Oscar Julio Vian Morales, sdb

Arzobispo Metropolitano de Santiago Guatemala