Mensaje del Señor Arzobispo Mons. Oscar Julio Vian Morales, sdb

XIX domingo del Tiempo Ordinario

Mensaje del Señor Arzobispo Mons. Oscar Julio Vian Morales, sdb

13 de agosto de 2017

Queridos hermanos y hermanas en el Señor:

Qué alegría volvernos a encontrar en la celebración del día del Señor.  La Eucaristía hace sacramentalmente presente el misterio vivo de la Pascua del Señor, en su paso de la muerte a la vida, con el pan de la Palabra y la Eucaristía,  toda la comunidad cristiana se nutre y se fortalece en la fe.

Las lecturas de hoy nos ponen de manifiesto el testimonio de la fe.  El profeta Elías es perseguido por la fe; Pablo, está dispuesto a sufrir las más graves persecuciones para que sus hermanos alcancen la fe en Cristo; y Pedro, que por su poca fe comienza a  hundirse en el agua.

Hermanos, el actuar de Pedro es el modelo de fe de muchos de nosotros; él sabe que es el Señor el que camina sobre las aguas, y que es Él quien lo ha llamado, pero duda, y pone la mirada en las tempestades y los fuertes vientos, se desorienta, y es allí donde empieza a hundirse y su fragilidad humana lo hace sentir miedo.

El pasaje del Evangelio debe ser para nosotros motivo de reflexión, para no apartarnos nunca de Jesús, para no poner en duda nuestra confianza en Él.

¿Cuántas veces nuestra fe se ve atacada por los fuertes vientos y las tempestades que causan en nuestra vida las situaciones desfavorables? 

Hermanos y hermanas en todo momento nuestra fe debe estar siempre firme en Jesús, aunque algunas veces nuestra situación de vida se torne difícil, recordemos aquellas palabras que Jesús dijo a San Pablo: “Mi gracia triunfa en tu debilidad, mi gracia te basta, ya que mi gracia se muestra perfecta en la flaqueza” (2 Cor 12,9).  Solos será difícil avanzar, debemos estar siempre tomados de la mano de Dios, su fuerza nos hará fuertes ante cualquier debilidad.

Solemnidad de la Asunción de la Santísima Virgen María:

El próximo martes 15 de agosto, la Iglesia celebra la Asunción de la Virgen María, este acontecimiento debe ser para nosotros motivo de mucha alegría, porque es una fiesta que nos habla del cielo como la meta final de nuestra vida.

María alcanzó el  más alto  mérito ante los ojos de Dios,  y no tanto por  el privilegio de haber sido la Madre de su único Hijo, sino por haber creído en la Palabra del Señor, este fue el verdadero mérito que la hizo alcanzar la gloria divina, y debe ser también para todos nosotros el medio para alcanzar la salvación.

Encomendemos a la protección de la Madre del cielo, a nuestra Arquidiócesis de Santiago de Guatemala, a los niños, a los jóvenes, a las familias y a todos los que sufren. De manera  especial encomendémosle nuestra ciudad que ha sido confiada a su maternal protección, a nuestras autoridades y a todos los que trabajan por  su bienestar.

Que el Señor los bendiga y les conceda la gracia de conseguir la gloria eterna.

+ Oscar Julio Vian Morales, sdb
Arzobispo Metropolitano de Santiago de Guatemala