Mensaje del Señor Arzobispo Mons. Oscar Julio Vian Morales, sdb

XVI domingo del Tiempo Ordinario

 Mensaje del Señor Arzobispo Mons. Oscar Julio Vian Morales, sdb

23 de julio de 2017


Hermanos y hermanas en el Señor:

 

Hoy es  el día del Señor.   La asistencia de los padres con sus hijos a la celebración eucarística dominical es una pedagogía eficaz para comunicar la fe y un estrecho vínculo que mantiene la unidad en la familia.  Para nuestras familias cristianas, el domingo es un día reservado para lo santo y para el encuentro con el Dios compasivo y misericordioso.

En las lecturas de este domingo encontramos una ayuda para conjugar dos elementos esenciales de Dios: su poder y compasión.  Esto nos sirve para darnos cuenta de tan admirable unión que se da al mismo tiempo, y que nos muestra la generosidad del Señor para con todos.

 

El libro de la Sabiduría nos enseña que Dios siempre está dispuesto a perdonarnos, y nos ofrece el camino de la conversión.  Los hombres muchas veces juzgamos y condenamos despiadadamente; pero Él siempre nos da la oportunidad del arrepentimiento, nos ama a todos, incluso a los que obran mal.  No desconfiemos nunca del amor y del perdón de Dios, porque allí es donde encontramos el brote de una nueva vida.

 

De la misma manera, nos encontramos en el Evangelio con un texto que nos narra cómo Jesús compara el Reino de los cielo con un campo de trigo, donde al crecer las plantas aparece la cizaña.  Así es la realidad de la Iglesia y de la sociedad; en el mundo convivimos buenos y malos, pues aunque el Señor a todos nos ha hecho buenos, el maligno ha sembrado en el corazón de tantos  hombres y mujeres la semilla de la maldad, y peor aún, en el corazón de nuestros niños y jóvenes.   Pero a pesar de tanto pecado, el Señor sigue siendo paciente con nosotros, nos da la oportunidad de arrepentirnos y de corregir nuestra vida.

 

También nos hace la comparación con una semilla de mostaza y con un poco de levadura, que tiene como objetivo darnos a entender el crecimiento del Reino, y la fuerza transformadora que tiene el Evangelio.

 

Es importante reconocer cómo la presencia del Espíritu Santo influye en nuestras vidas, para moldearnos y transformarnos con su poder, para ayudarnos a discernir entre lo bueno y lo malo, tomando como referencia el trigo y la cizaña; puesto que no se trata de una exclusión, sino de buscar la manera de auxiliar a los que se han dejado corromper por el mal.

 

Los exhorto a confiar plenamente en Jesús, a buscar la manera de asemejarnos en su humildad y sencillez; esforcémonos para que la semilla que fue plantada en nosotros el día de nuestro bautismo, germine y dé frutos buenos, según la voluntad de Dios.

 

Reciban mi afectuoso saludo y bendición.

 

+ Oscar Julio Vian Morales, sdb

Arzobispo Metropolitano de Santiago de Guatemala