Mensaje de Mons. José Cayetano Parra Novo, op Obispo Auxiliar y Pro- Vicario General Arquidiócesis de Santiago de Guatemala

VI domingo del Tiempo Ordinario – 11 de febrero de 2018

Mensaje de Mons. José Cayetano Parra Novo, op Obispo Auxiliar y Pro- Vicario General  Arquidiócesis de Santiago de Guatemala

Hermanos y hermanas en el Señor:


¡Qué alegría volver a reunirnos para celebrar la Pascua semanal! momento privilegiado para fortalecer nuestra fe y para animar nuestra vida cristiana.

La liturgia de la Palabra nos propone reflexionar sobre la lepra, enfermedad que aparece tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. La persona que se contagiaba, era marginada, quedaba fuera de toda relación con los demás; la lepra hace perder la sensibilidad, deforma, corrompe, por eso es considerada como un ejemplo de lo que el pecado hace en nosotros. Pero en el encuentro de Jesús con el hombre que sufre, se revela el rostro del Padre de la misericordia y Dios de todo consuelo.

 

La fe es un elemento importante para acercarnos a Jesús, el Señor está siempre dispuesto para ayudarnos, pero pide nuestra respuesta de fe. Como el leproso del Evangelio, nosotros también podemos acercarnos a Jesús, y con súplica confiada podemos decirle: “Si quieres, puedes sanarme”, Él se compadecerá de nosotros, y viendo nuestra disposición para recibirlo en la vida, nos responderá con lo que mejor nos convenga.

 

Hoy también celebramos la XXVI Jornada Mundial del Enfermo.  El Papa Francisco, inspirado en la ternura de María, y en las palabras que Jesús, desde la cruz, dirige a María y a Juan, nos dirige su mensaje con el tema: «Ahí tienes a tu hijo... Ahí tienes a tu madre. Y desde aquella hora, el discípulo la recibió en su casa» (Jn 19,26-27).

 

El Señor ha querido derramar tantas gracias por las manos generosas de nuestra Madre, milagros físicos y curaciones espirituales; ha querido acariciarnos por medio de su Madre tan querida, por eso no podemos olvidar en nuestras oraciones a tantos enfermos, cercanos y lejanos, que piden que oremos por ellos.  El Papa nos dice que “la Iglesia debe servir siempre a los enfermos y a los que cuidan de ellos con renovado vigor, en fidelidad al mandato del Señor”, hoy también es buen momento para no dejarlos solos, visitarlos y llevarles palabras de aliento y de consuelo, alegría y esperanza, en definitiva,  la Palabra de Dios.

 

La salud es un tesoro muy preciado para todos nosotros, pero esta debe ser integral, todo nuestro ser debe estar listo para glorificar al Señor. Todas nuestras acciones cotidianas deben estar orientadas hacia Dios, incluso en nuestras enfermedades y dificultades, que unidas a la oración, no deben ser motivo de escándalo para otros, sino una oportunidad de ver la obra de Dios presente en la vida ordinaria.

 

El próximo miércoles iniciamos al tiempo de Cuaresma, los invito a participar de la Eucaristía, y a recibir la imposición de la ceniza; recordemos que con este signo nos comprometemos a realizar  un cambio de vida personal, que debe significar para todo cristiano una conversión constante.

 

Aprovechemos este tiempo para unirnos al sufrimiento de Cristo, y limpiar nuestro corazón de todas las impurezas que nos corroen, vivamos a profundidad este tiempo, teniendo siempre presente que la Cuaresma es solo el camino que nos lleva a la Pascua.  Emprendamos el camino de la cruz, fascinados y atraídos por el camino de la luz.

 

Fraternalmente,


+ Oscar Julio Vian Morales, sdb

Arzobispo Metropolitano de Santiago de Guatemala