Mensaje de Mons. José Cayetano Parra Novo, op Obispo Auxiliar y Pro- Vicario General Arquidiócesis de Santiago de Guatemala

IV del Tiempo Ordinario – 28 de enero de 2018

Mensaje de Mons. José Cayetano Parra Novo, op Obispo Auxiliar y Pro- Vicario General  Arquidiócesis de Santiago de Guatemala

Queridos hermanos y hermanas:

Estamos meditando las acciones que el Señor tiene durante su vida ordinaria. La Palabra de Dios en todos su esplendor nos invita a cumplir su voluntad, teniendo en cuenta que debemos crecer en las virtudes, en especial, “La humildad verdadera que es la que Dios nos enseña, sobre todo, la de Jesús, que llega hasta la cruz.

Y esta es la regla de oro para un cristiano: avanzar y rebajarse. No se puede ir por otro camino” Si no somos humildes, no somos cristianos.”(Papa Francisco)

Este tiempo nos ayuda a descubrir los misterios cotidianos de la vida de Jesús: siempre realiza el bien, se dedica a la curación de los enfermos, la expulsión de los demonios. Hace milagros, y junto con su predicación, presenta el Reino de Dios en Parábolas.

 

En la primera lectura se nos presenta hoy la obediencia de Moisés, especialmente la de transmitir al pueblo su ley, y la forma de aplicarla en la vida, es decir, se encargó de transmitir el mensaje del Señor para con su pueblo; por medio de este pasaje, nosotros también somos llamados a cumplir la voluntad del Padre, sin desviar la mirada hacia otras cosas. Debemos estar atentos a las inspiraciones de Dios.

 

Cada vez que rezamos el Padre Nuestro le pedimos a Dios que se haga su voluntad en nuestra vida. De esta forma seguimos el ejemplo de obediencia de tantos bautizados a lo largo de los siglos, el ejemplo de los santos.

 

El mayor y el más perfecto de los ejemplos de entrega a Dios, sabemos que es el de Jesucristo, a quien cada uno estamos llamados a conocer  e imitar profundamente; conocer verdaderamente quien es Él, implica romper con toda idea fantasiosa que le reduzca a un solo grupo de ideas, anécdotas o aventuras.

 

Estamos llamados a conocer su vida, su propia historia, y para esto debemos estar conscientes de la importancia fundamental del acercamiento a la Sagrada Escritura. “Quien no conoce la Sagrada Escritura no conoce a Cristo” (San Jerónimo)

 

Por esto debemos seguir el ejemplo de Jesús, sobre todo en la coherencia entre sus palabras y sus obras, este debe ser el modelo para el obrar de todo creyente.  Dejémonos seducir por la persona de Jesús, que se hace cercano a nosotros para liberarnos y conducirnos a una vida plena. Él quiere comunicarnos su misma vida, escuchemos su voz, porque ella orientará nuestra vida por el camino de la salvación.

 

Hagamos florecer nuestra fe a través de la vivencia activa de los sacramentos, en especial el de la reconciliación. No perdamos la oportunidad de vivir humildemente la voluntad del Señor.

 

De corazón les envío mi saludo y bendición.