Mensaje de Mons. José Cayetano Parra Novo, op Obispo Auxiliar y Pro- Vicario General Arquidiócesis de Santiago de Guatemala

II domingo del tiempo Ordinario, 14 de enero de 2018

Mensaje de Mons. José Cayetano Parra Novo, op Obispo Auxiliar y Pro- Vicario General  Arquidiócesis de Santiago de Guatemala

Queridos hermanos y hermanas en el Señor

 

Hemos concluido con el tiempo de la Navidad, y al iniciar el camino del tiempo ordinario, la liturgia de la Palabra nos recuerda que la vocación de todo cristiano, es ir tras la verdad, esa Verdad que es Jesucristo, a quien Juan el Bautista nos presenta como “El Cordero de Dios”, que ha venido para salvarnos y darnos vida.


El encuentro de Jesús con sus primeros discípulos también nos llama a configurarnos con Él, su mirada busca suscitar en nosotros una respuesta consciente y libre, desde lo más profundo de nuestro corazón. Por eso debemos responder con la misma disponibilidad de Samuel: “Habla, Señor; que tu siervo te escucha”.

Dios nos llama a todos por caminos diferentes, pero está claro que nadie queda excluido de su llamado, lo que sucede es que muchas veces nuestra mente y corazón pierden la atención en cosas pasajeras, muchas voces nos distraen, y nos volvemos insensibles a la gracia del llamado divino, que solo puede llegar a nosotros cuando callamos, y escuchamos con atención.

Pidámosle al Señor que nos conceda la gracia de estar atentos como Samuel, y dispuestos como aquellos dos discípulos de Juan, para seguir y servir al Cordero que vino

para llenarnos de su gracia y guiarnos por el camino de la salvación.

FIESTA DEL SANTO CRISTO DE ESQUIPULAS:

Mañana celebraremos una de las fiestas más arraigadas en nuestro país, la fiesta en honor al Santo Cristo de Esquipulas; venerar a esta imagen milagrosa de Cristo crucificado, nos debe recordar “que no hay amor más grande, que el que da la vida por sus hermanos” (Jn 15,13). En el árbol de la cruz, el Señor nos redimió de nuestros pecados, acerquémonos pues, y venerémoslo con agradecimiento, reconociéndolo como nuestro Salvador y Redentor.

En muchas parroquias de nuestra Arquidiócesis se venera la imagen del Cristo Negro, visitémoslo no como un amuleto de buena suerte, sino como una sana devoción que haga crecer nuestra fe. No olvidemos elevar una oración por las intenciones del Papa, por la paz en nuestras familias, por la paz en nuestro país y en el mundo entero.

Que al contemplar el rostro de Cristo en la cruz, contemplemos también el rostro de tantos hombres y mujeres que sufren, de tantos enfermos, niños y ancianos que se encuentran abandonados.

Demos gracias a Dios por este gran amor. Celebremos gozosos la fiesta del Señor de Esquipulas y demos un verdadero testimonio de fe para que otros crean en este misterio de amor. Que nuestra única gloria sea la cruz de nuestro Señor Jesucristo.

 

Con afecto, les deseo a todos un feliz día del Señor.