Homilía del señor Arzobispo Mons. Oscar Julio Vian Morales, sdb

PRIMER DOMINGO DE CUARESMA

Homilía del señor Arzobispo Mons. Oscar Julio Vian Morales, sdb

Queridos hermanos y hermanas:

 

Nos encontramos ya en el Primer Domingo de Cuaresma, damos infinitas gracias a Dios por la oportunidad de empezar este tiempo de gracia y reconciliación.

La liturgia de este domingo nos hace una síntesis de la historia de la Salvación con tres escenas particulares: la primera  es la Creación, donde los personajes son Dios y el hombre; la segunda, el pecado, que tiene como personajes al Diablo y al hombre; y la tercera  es la Redención, que nos presenta como personajes a Jesús como nuevo Adán, y al enemigo padre de la seducción. Ante esto, dos breves reflexiones:

 

Primera reflexión, los Escenarios y respuestas diferentes:

Es interesante el panorama opuesto de la primera lectura y del Santo Evangelio. La primera lectura tomada del Génesis, nos describe la creación del ser humano en un jardín lleno de vida: fresco, colmado de vegetación, un lugar de encanto en el que  se respira felicidad, placer y gozo;  donde el  hombre al ser tentado por el enemigo dice SI al pecado y da un NO rotundo a Dios.  Por el contrario, en el Evangelio encontramos el desierto, un lugar árido, donde un nuevo hombre tentado por el enemigo, pero contrario al antiguo Adán dice NO al pecado y da un SI rotundo a Dios con su obediencia.

 

Es por eso que san Pablo en la segunda lectura  nos sintetiza: Así́  como por el pecado de un solo hombre, Adán, vino la condenación para todos,  así por la justicia de un solo hombre, Jesucristo, ha venido para todos la justificación que da la vida. Si por la desobediencia de uno todos se convirtieron en pecadores, así por la obediencia de uno todos se convertirán en justos” (Rm. 5, 18-19) y recordando el Prefacio V de la Virgen María “En Cristo, Nuevo Adán, y en María Nueva Eva, se revela el misterio de la Iglesia como primicia de la humanidad redimida”.

Segunda reflexión, la gran Tentación del ser humano:

La gran tentación de ayer y de hoy será siempre -querer ser como Dios-. Manejarnos en el –yo hago lo que me da la gana-. Para muchos hoy en día el pecado y la tentación se considera como algo anticuado, pasado de moda, cuando lo único que interesa es  pasarla bien, el gozo desmedido de las cosas, el poder sin importar como se llegue a él. Una sociedad que maneja el concepto engañoso  de “El fin justifica los medios”, no importa lo que se tenga que hacer para conseguir lo que se quiere, sacrificando en muchas ocasiones: Los valores, la familia, la salud y la felicidad por un momento de gloria y placer efímero.

 

Eva fue probada por Satanás en tres áreas: apetito físico (bueno para comer), sentido de lo hermoso (atractivo a la vista), y deseo espiritual (codiciable para alcanzar sabiduría). En todas estas áreas, se trataba de cosas buenas y necesarias para la vida. Se ha observado que Satanás atacó a Jesús precisamente en estas tres áreas según el relato del Evangelio. Normalmente Satanás procura inducirnos a obrar en áreas buenas, aún nobles y espirituales, pero con motivos y métodos ilegítimos. Como alguien ha dicho: “El pecado es la expresión ilegítima de un deseo legítimo.”

 

Queridos hermanos, veamos las tentaciones como un tiempo para mostrar nuestro Amor radical a Dios Padre, puesto que cuando se aprende a disfrutar el camino de la Santidad, es cuando las tentaciones se vuelven menos irritantes.

 

Que nuestra Madre la Virgen María, que con su obediencia  se convierte en la nueva Eva, nos ayude con su intercesión a vencer las tentaciones de cada día.

 

Con mi fraternal saludo,

 

+ Oscar Julio Vian Morales, sdb

Arzobispo Metropolitano de Santiago de Guatemala